Han pasado y están pasando tantas cosas que estos seis meses desde la ya histórica manifestación del pasado 15 de mayo me parecen años. Ni las cosas, ni el mundo, ni nosotros mismos somos ya los mismos. Los que buscan puntos de inflexión para marcar donde empiezan y acaban las épocas ya tienen una fácil localización, al menos en este lugar llamado España.

Si bien es cierto que los medios oficiales y tradicionales han pormenorizado, insultado y calumniado a un auténtico movimiento ciudadano, estas injurias han dado aún más impulso a la gente. Por cada decisión injusta, por cada golpe de porra de la policía, más gente se ha atrevido a marcar su apoyo. Algo que, en otros momentos era considerado como impensable; y casi estábamos convencidos de ello.

Aquel 15 de mayo de 2011 pocos, por mucha ilusión que tuviéramos, estábamos preparados para la gran asistencia y el mayúsculo éxito del movimiento. ¿Cómo podíamos pensar en aquellos momentos que unos movimientos de “sillón” surgidos de la red como manifiesto, nolesvotes, malestar.org, democracia real o la pah pudieran atraer a tantos conciudadanos? Por fin hubo un click masivo en la gente, un hartazgo que les hizo abandonar su comodidad y reunirse con otras personas en una sinergia, en una sincronización que pareciera haber sido preparada. Personas de todas las edades y condición desconocidas se trataban como si hubieran convivido toda la vida juntos. Y en realidad así es, pues ¿no es una sociedad una enorme escalera de vecinos que comparten visicitudes y vivencias?

Muchas cosas se han contado, muchas imágenes hemos visto, muchas vivencias hemos compartido. Sin embargo, estamos apenas al principio. Estos seis meses nos han demostrado dos cosas:

1. Que el hartazgo de la ciudadanía no es exclusivo de ningún lugar, y por eso el movimiento se ha ido reproduciendo hasta convertirse en un fenómeno mundial, con un punto de demostración explícita el 15 de octubre.

2. Que los dirigentes políticos hacen oídos sordos y sólo se hacen repercusión si eso les beneficia en un puñado de votos. La experiencia nos muestra que pedir peras al olmo, que la élite beneficiada por el sistema no va a mover un dedo para perder sus privilegios.

Así pues, delante tenemos el futuro. Y el futuro se construye con los ladrillos que colocamos en el presente. Muchos nos preguntamos: ¿A dónde nos conduce el #15M? ¿Cuáles han de ser sus siguientes pasos? Si lo supiera, montaría ahora mismo mi servicio de bola de cristal. Pero lo que sí sé es que la constancia y la unión son la clave. Una constancia que nos haga perseverar para superar los innumerables obstáculos, los altibajos que no vayamos encontrando. Y una unidad, que no significa uniformidad pues todos somos iguales en que somos diferentes, que nos permita obtener una fortaleza inquebrantable. El hecho de que no hayan líderes indiscutibles, que cada cual aporte su forma de ver las cosas es la manera que nos permite estar despiertos y manejarnos de forma eficaz ante la inflexibilidad del poder establecido.

A seis meses del #15M todo está todavía por hacer. Pero no hay ocasión para desfallecer pues no hay nada más fuerte que la visualización de que por fin nuestras ilusiones son realizables y ya estamos manos a la obra. La voluntad mueve montañas y por eso yo digo: oh #15M, yo te saludo porque has revivido todo aquello que nos habían convencido que estaba dormido.

Fuente: http://jmgoig.wordpress.com/2011/11/15/a-seis-meses-del-15m/
Por @jmgoig