¿Porqué tanta violencia en Valencia?

 

La carga desproporcionada de la policia española contra los estudiantes del IES Lluís Vives no me parece una anécdota cualquiera, porque llega en un momento señalado, cuando el PP empieza a pasar muchas dificultades por la corrupción; pero también porque sigue una secuencia histórica que impresiona.

Hace años que me pregunto por qué motivo en Valencia la extrema derecha tiene más permisividad que en cualquier lado, y cómo es que la policía de Valencia tiene siempre las actitudes más antidemocráticas. Podríamos pensar que es una simple casualidad o una especie de característica sociológica. Pero, si miramos los datos y repasamos los hechos, se nos traza una línea que es muy difícil no ver.

Por ejemplo, es difícil no ver que hay 26.300 muertos republicanos en las fosas comunes del cementerio de Valencia, asesinados entre el primero de abril de 1939 y el 31 de diciembre de 1945: 26.300 valencianos asesinados sin juicio. Y también es difícil no hacer la comparación y observar que, en el mismo período, en todo el Principado fueran asesinados 3.338 individuos y en Madrid “solamente” 3.424. La diferencia es espeluznante.

Durante el franquismo la represión continuó siendo enorme también en el País Valenciano, más o menos como en todas partes. En cambio, en la transición la estadística se vuelve a disparar. La actuación de la etrema derecha i la represión llega a extremos incomparables con cualquier otra parte del Estado, salvo el País Vasco. La famosa “Batalla de Valencia” fue, en realidad, una agresión sin precedentes en un estado democrático, en la que se combinó de una manera muy organizada la violencia de masas fascista, la represión estatal y los atentados selectivos y altamente simbólicos, como los perpetrados contra Manuel Sanchis Guarner o Joan Fuster -atentados de los que nunca se investigó su autoría.

Después de aquellos años terribles los valencianos hemos sufrido mucha violencia de baja intensidad o no tan baja. Agresiones constantes a sedes de partidos políticos, sindicatos o asociaciones culturales, por un lado. El asesinato de Guillem Agulló y las repetidas muestras de prepotencia de los grupúsculos de extrema derecha, por otro. Agresiones y violencia puesta de manifiesto en estudios europeos que acreditan que somos uno de los territorios de la Unión donde la violencia política de la extrema derecha es más tolerada.

Y todo eso sin olvidar un hecho, que no creo que sea nada anecdótico: que los únicos ciudadanos del Estado que vieron los tanques a las puertas de casa el 23-F fuimos los valencianos. Y os aseguro que es una imagen difícil de olvidar.

¿Todo eso son casualidades? ¿Es casual que ayer la policía atacara con tanta violencia a unos niños que protagonizaron una de las grandes protestas contra la política del PP? ¿Es casual que nuestro país se tense de esta manera, justo cuando vuelve a emerger la crispación de los de siempre, claramente ejemplificada en la esperpéntica actitud, anteayer, del Presidente de Les Corts?

Me cuesta mucho creerlo. Yo diría más bien que alguien sabe bien que el País Valencià es la fiel marca hacia donde se inclina la balanza. Y que este alguien está dispuesto a hacer todo lo que sea necesario para que no se le escape, para que no nos escapemos. Como hicieron en 1939, como hicieron en 1979, como hicieron en 1981

Traducción del Artículo del director de Vilaweb Vicent Partal. Una reflexión